Restauración

La restauración del Palacio Zaguri

La restauración del Palacio Zaguri representa una intervención compleja y consciente, destinada a recuperar un edificio histórico profundamente estratificado, respetando su identidad y las transformaciones que han tenido lugar a lo largo de los siglos.
El objetivo no era restituir el palacio a una única época histórica, sino conservar su memoria, haciendo legible el diálogo entre pasado y presente.

Un edificio marcado por el tiempo

Cuando comenzó el proyecto de renovación, el Palacio Zaguri mostraba claros signos de deterioro, debido tanto al paso natural del tiempo como a los numerosos cambios de función que había sufrido a lo largo de los siglos: residencia noble, vivienda colectiva, local comercial, edificio escolar.

Estas transformaciones habían afectado a la mampostería, las estructuras de madera y las superficies interiores, lo que hizo necesaria una cuidadosa intervención basada en un profundo conocimiento del edificio.

Restauración basada en la investigación

Antes de la intervención operativa, la restauración fue precedida por una fase articulada de investigaciones, encuestas y seguimiento, indispensables para comprender la naturaleza constructiva del edificio y su estado de conservación.

Esta fase cognitiva permitió establecer un diseño específico que respetaba los materiales originales y las técnicas de construcción tradicionales, evitando soluciones invasivas o reconstrucciones arbitrarias.

Respeto a la estratificación histórica

Uno de los principios rectores de la restauración fue el respeto a la estratificación de las épocas.

El Palacio Zaguri no estaba «uniformado», sino que se le permitía hablar a través de sus huellas.

Ladrillos góticos, yeserías parcialmente eliminadas, muros chamuscados y superficies expuestas cuentan ahora más de seiscientos años de historia. El palacio se presenta como un organismo vivo, en el que cada intervención dialoga con lo que le precede.

Elementos significativos