Historia y arquitectura del Palacio Zaguri
En el corazón de Venecia, entre Campo San Maurizio y Santa María del Giglio, el Palacio Zaguri representa uno de los ejemplos más fascinantes de la arquitectura gótica veneciana. Su historia abarca más de seis siglos, entrelazando familias influyentes, colecciones de arte, transformaciones urbanas y la vida cultural de la ciudad.
Originalmente conocido como Palacio Pasqualini, el edificio es testigo de una Venecia dinámica, mercantil y culta, capaz de reinventarse a lo largo del tiempo sin perder su identidad.
Un viaje en el tiempo
La construcción del palacio Zaguri comenzó en 1353. Perteneció originalmente a la familia burguesa Pasqualini, originaria de Milán, influyente en el comercio de la seda y miembro de la Scuola Grande di Santa Maria della Carità, una de las instituciones laico-religiosas más prestigiosas de Venecia.
Los Pasqualini transformaron el palacio en un lugar de representación y cultura, encargando obras a importantes artistas del Renacimiento y creando una colección de arte de extraordinario valor, documentada por el historiador Marcantonio Michiel en el siglo XVI. El palacio se estableció así como un espacio de prestigio y refinamiento intelectual.
En 1521, el palacio fue adquirido por Alvise Priuli, miembro de una de las familias nobles más influyentes de la ciudad. Incluso bajo los Priuli, el edificio siguió enriqueciéndose con adornos, estatuas y obras encargadas a artistas de primera fila, como Alessandro Vittoria.
Durante los siglos XVI y XVII, el palacio experimentó una fragmentación de la propiedad hasta que finalmente pasó a la familia Zaguri. Fue a partir de esta época cuando el edificio adoptó el nombre por el que se le conoce hoy, consolidando su papel en el tejido urbano veneciano.
En el siglo XVIII, el palacio Zaguri era propiedad en su totalidad de la familia Zaguri de San Maurizio. En particular, Pietro I Antonio Zaguri destaca como figura central de la vida cultural veneciana: erudito, mecenas y promotor de iniciativas artísticas.
El palacio se convirtió en un lugar de relaciones intelectuales e intercambio cultural, frecuentado por importantes personalidades. Pietro I Antonio Zaguri fue amigo y protector de Giacomo Casanova, contribuyendo a hacer del palacio Zaguri un espacio profundamente vinculado a la historia cultural de la Venecia del siglo XVIII.
800-900
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Tras la desaparición de la familia Zaguri, el palacio pasó a nuevos propietarios y fue asumiendo distintas funciones. Entre el siglo XX y mediados del XX, parte del edificio fue adquirido por el Ayuntamiento de Venecia y utilizado como escuela.
Durante décadas, el Palacio Zaguri albergó escuelas de la ciudad, pasando a formar parte de la memoria colectiva de generaciones de venecianos.
Esta fase marca un cambio profundo, pero confirma la capacidad del edificio para adaptarse a los cambios de la ciudad.
La restauración del Palacio Zaguri
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Una mirada en profundidad a la recuperación arquitectónica y la mejora contemporánea.