Da Ponte en la Venecia literaria
Antes de convertirse en el famoso libretista de Mozart, Lorenzo Da Ponte vivió en Venecia los años decisivos de su formación intelectual.
La ciudad ofrecía un panorama cultural único: algunos de los teatros más prestigiosos de Europa, salones literarios, conversaciones eruditas y un clima de animada circulación de ideas.
En este contexto, Da Ponte afinó su gusto por la poesía, el teatro y la observación de los caracteres humanos que marcarían su futura carrera.
Entrar en la Casa Zaguri
Según sus memorias, Da Ponte encontró en Pietro Zaguri un mecenas y una referencia cultural.
Zaguri le acogió en su casa no sólo como secretario, sino como joven promesa intelectual, ofreciéndole un entorno en el que leer, discutir y formarse.
La casa de Zaguri era, de hecho, una encrucijada de patricios cultos, escritores y hombres de teatro: un lugar donde las ideas circulaban con naturalidad.
Un «compañero de estudios
Da Ponte cuenta que fue durante un tiempo «condiscípulo» de Zaguri: una definición que revela una intensa relación intelectual, hecha de intercambios, diálogos y un interés compartido por la poesía y la literatura.
Zaguri, que amaba el teatro y la escritura, encontró en Da Ponte un espíritu afín, un joven capaz de absorber y reelaborar la cultura de la época.
El encuentro con Casanova
Fue precisamente en 1777, en la residencia de Zaguri, cuando Da Ponte conoció a Giacomo Casanova.
El aventurero veneciano, que acababa de regresar a la ciudad, frecuentaba el palacio y participaba en las conversaciones que animaban las veladas de Zaguri.
El encuentro entre ambos -tan diferentes en carácter y destino- representa un momento significativo de la vida cultural veneciana:
un joven literato en ciernes, un patricio culto y un hombre con una vida extraordinaria, reunidos durante algún tiempo bajo el mismo techo.
Tensiones y distanciamiento
A pesar del prometedor comienzo, la relación entre Da Ponte y Zaguri no duró indefinidamente.
El joven libretista, dotado de un espíritu inquieto y una animada vida sentimental, entró en conflicto con el patricio, que acabó expulsándolo de su casa.
El episodio, aunque menor en la biografía de ambos, muestra bien la sensibilidad de Zaguri, propenso a la amistad pero también a la desilusión, y el carácter móvil e imprevisible de Da Ponte.
Un entorno cultural en ebullición
La breve cohabitación de Da Ponte, Zaguri y Casanova revela la riqueza de la escena intelectual veneciana en la década de 1770.
Fueron años en los que las artes, la política, la literatura y la vida social se entrelazaron de forma natural, creando espacios de confrontación y creatividad.
En esta red de encuentros y vínculos personales se formó el talento de Da Ponte, se consolidó la cultura de Zaguri y encontró eco la luminosa personalidad de Casanova.
